martes, agosto 25, 2015

Sin nostalgia

Voy a guardar intacto el recuerdo de este instante
porque todo lo que existe ahora mismo nunca volverá a ser igual.

José Emilio Pacheco, Las batallas en el desierto



Este ejercicio no es original, pues retoma ideas y tentativas que he visto realizar a mis amigos y a muchas otras personas que no conozco. Como el resto de lo publicado en este espacio, sólo se trata de una sugerencia o una invitación a la memoria, o mejor, al diálogo o a nuevas propuestas.


Era difícil encontrar a alguien disgustado con lo que ocurría en el año 2005, me refiero a la música. Había para todos los gustos y había calidad. Era relativamente complicado conseguir todo lo que nos gustaba, pero también parece que existía más cercanía con eso, por lo menos parece que las canciones o los álbumes contaban más nuestras vidas que en el presente. Había más radio que descargas o streaming, había más revistas o My space que podcasts o youtube. Con esto último no quiero decir que esa época fuera mejor, esto no se trata de nostalgia; simplemente, teníamos otras oportunidades distintas y obtuvimos buenas lecciones de ellas. 


Ciertamente todo era más barato entonces. Da la impresión de que se vivía de una manera más tranquila. Seguramente los días eran iguales a los de ahora, pero existía algo fascinante en aprender más cosas de las que podíamos hacer –es decir, ahora nuestras vidas consisten en hacer más de lo que en teoría ya aprendimos. No soy el primero en  decir que existe cierta insistencia en recordar los múltiplos de cinco o diez, parecen ser cifras más redondas, rotundas, definitivas; también es posible que las cosas o los recuerdos aumenten su valor cuando son periodizadas bajo estas cantidades, como si lograran sobreponerse al olvido o a la ineludible distancia que el pasado nos impone.


El tiempo opera de forma misteriosa, no te conocí ese año (te conocí antes o después). Tal vez en alguna ocasión hemos conversado sobre la música de esa época, o sobre cualquier otro acontecimiento de ese periodo. Pero nunca nos vimos en ese entonces. Solamente podemos compartir nuestros recuerdos desde este presente. Estoy seguro de que tienen un significado especial. Para mí, se trata de lo siguiente: la persona que más deseo ver en este momento, la conocí en 2005. Las canciones captan nuestra historia conforme vamos viviendo junto a ellas –cada canción es muchas historias particulares. Las de la siguiente lista me ayudan a recrear los momentos que viví junto a ella y a recordar su rostro.



martes, julio 28, 2015

Tres ideas sobre la información

Franklin Booth, 1906
Aunque parezca obvio, no es recomendable involucrarse de manera tan personal con los sucesos que relatan a diario los medios de comunicación, pues se corre el riesgo de sufrir demasiado. Todas las noticias les acontecen, si son ciertas, a personas que no conocemos y están a una distancia considerable de donde nos encontramos. Es cierto que siempre está en mente la empatía y no podemos ser absolutamente indiferentes ante la desgracia, sin embargo es de igual manera necesario considerar la condición de quién nos presenta la información; o sea, leer o escuchar una noticia no es estar frente al suceso, porque así no se constituye la objetividad, sino ante el discurso que alguien más emite, en parte para informar a muchas personas más, pero también para crear en ellas ciertas condiciones. No sé si es válido, por lo menos es muy frecuente que la información cause molestia e incluso dolores físicos, y esto sucede principalmente con respecto a temas deportivos y políticos.
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En ocasiones me parece que el exceso de información es tal que parece inverosímil. Si aparto las tragedias o los hechos que en verdad lastiman a las personas, descubro que recientemente hemos visto numerosos sucesos que en el fondo podrían tener una naturaleza seria o delicada y, no obstante, por mirarlas de un modo superficial, fragmentado, solamente vemos sus componentes chuscos. Estoy seguro de que, si ennumeramos los acontecimientos más trascendentes mes por mes durante los últimos tres o cuatro años (por decir lo menos), se encontrarán memes o imágenes que los representan y refieren en una reducción simpática aunque inmediata. El problema es que si a un lado de la noticia tenemos el meme, vemos una interpretación simplificada e incluso evasiva del hecho.
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Pienso que a los verdaderamente poderosos la información ni siquiera les preocupa. Todas las polémicas y denuncias de las redes sociales electrónicas deben ser invisibles para ellos -tan imperceptibles serían las conversaciones en persona, además de toda suerte de diálogos en contra de ellos adentro de las casas o de los salones de clases. Sobra decir que las burlas gráficas (caricaturas, memes) o verbales (chistes) sólo alcanzan a personajes menores en rango, de quienes nos mofamos a diario y en ocasiones nos indignamos por su conducta. Pero nada más allá.

jueves, julio 23, 2015

Tierra

julio de 2015
La honda tierra es
la suma de los muertos.
Carne unánime
de las generaciones consumidas.

Pisamos huesos,
sangre seca,  
invisibles heridas.

El polvo
que nos mancha la cara
es el vestigio
de un incesante crimen.




–José Emilio Pacheco, No me preguntes cómo pasa el tiempo

martes, mayo 26, 2015

Gracias al olvido



Laurence Demaison, Méditation n°. 7

Como el efecto de un espejo imaginario vi mi reflejo en una fotografía de esa persona que casi no sonreía, hablaba sin ánimos y no se esforzaba por destacar –nosotros la conocíamos como 'la chica sin chiste'. Me pregunto qué ha hecho todos los días desde que la vi por última vez y por lo menos confirmo que si su vocación era ser olvidada o pasar desapercibida, la cumplió con éxito. Asimismo, me pregunto por todas aquellas personas a quienes conocí y afortunadamente hoy me han olvidado: soy su amigo y me identifico con ellos, de ser posible yo tampoco recordaría quién soy. En un extraordinario cuento sobre el insomnio titulado ‘Now I lay me’, Ernest Hemingway relata que su personaje Nick Adams se entretiene rezando un Padre nuestro por cada persona que conoció durante su vida, desde el primer recuerdo hasta el más reciente; me parece un gran ejercicio pero estoy por lo opuesto: agradezco al olvido porque hundió para siempre tardes de melancolía, personas sin nombre pero cuyo rostro identifico, pequeños triunfos o errores, sucesos malogrados o frustraciones. No debe ser tan malo que la mayoría de las cosas que hacemos se disuelvan en la nada –quizá algunos buscábamos eso .

lunes, mayo 18, 2015

Esto no es


Esto no es una despedida,
porque no creo que sea el final.
No es, ni siquiera, un cambio radical,
no importa a nadie más,
es un cambio interno e imperceptible.

Esto no es, porque el presente
que era ya se extinguió –por lo tanto
sólo son recuerdos
que estarán determinados por una nostalgia inútil.

Las palabras no dichas
(por olvido, por supresión voluntaria, por torpeza)
también tienen significado. ¿Qué habría dicho
si no hubiera preferido el silencio?

Por otro lado, es necesario llenar
con palabritas un documento
para comprobar que se sabe algo y se tiene idea de su destino
pero puedo decir que no sé nada.

Un autorretrato reducido a unos cuantos sentimientos:
tristeza, soledad, desarraigo
cansancio de estar buscando una esperanza.

¿Qué sigue?
Eso no lo sé.


jueves, mayo 14, 2015

La trascendencia del cambio


Abel Quezada, La solución somos todos

El viejo saber hacer del poder presidencial ya no sirve,
y el nuevo está por aprenderse.
-Gabriel Zaid, "Sindicatos

Crisis, en la acepción ideogramática china, abarca dos conceptos: cambio y peligro.
-Eduardo Milán, Resistir

Puede decirse que hay una separación bien clara entre las palabras y las acciones, esto entendido para el momento actual de nuestro país. Pero la vida en democracia no puede reducirse a una sola acción –la de votar– así como las críticas al poder no pueden ser únicamente las expresiones en redes sociales electrónicas y las consignas en las marchas. Es cierto que el cambio verdadero comienza por uno mismo, pero los individuos valen poco frente a la importancia de grupos o instituciones corruptas. Afiliarse a un partido político para hacer algo provechoso en la política nacional resultaría torpe porque sabemos que ellos son, en primer lugar, un negocio. La primera clave para un cambio político en México se encuentra en otro tipo de organizaciones, más reducidas en su alcance territorial pero más eficaces en cuanto a representación de los intereses ciudadanos.

Esta organización política ideal no correrá peligro siempre que se atiendan los verdaderos intereses de la comunidad y se escuchen las voces de la mayoría; una afrenta grave es la intolerancia, o querer hacer valer las decisiones propias por encima de las de otros. Lo más importante debe ser el respeto, entendido en sentido amplio: a las demás personas, a las leyes y a los valores, a lo que es de todos, al lenguaje.

La tarea del cambio se vuelve necesaria si se tiene en cuenta una perspectiva histórica; tomaré una periodización muy obvia: el presente siglo, es decir, los quince años que van de lo que se llamó la alternancia en el poder hasta hoy. Es terrible notar cómo en la mayoría de los aspectos, México en este tiempo ha sido un desastre. Se mencionan la política, la economía y la sociedad y vienen a la memoria casos desfavorables: la violencia, la falta de oportunidades, los fraudes, la corrupción, la injusticia y la desigualdad… Las preguntas para el estudioso en el futuro podrían ser ¿Qué se hizo mal para alcanzar tal estado? ¿Quién fue el responsable de eso?

Vuelvo a la idea del principio: las palabras carecen de importancia si no tienen un respaldo de acciones. Estamos acostumbrados a que en México los discursos sean por tradición vacíos. Si consideramos todos los sucesos dolorosos de tiempos recientes, sería imprescindible aprender de ellos como lecciones de lo que no se debe repetir, no asimilarlas sería aceptar que todo seguirá como siempre y muy probablemente esto es lo que sucederá.  

lunes, mayo 04, 2015

Motivos para votar

El PRI es la columna vertebral del sistema político mexicano. La forma y constitución actual de los partidos políticos en nuestro país son un reflejo o respuesta de las prácticas de ese partido octogenario; incluso es bastante frecuente encontrar políticos que militaron anteriormente en el Revolucionario Institucional y que ahora son de “oposición” debido a que ahí tienen mayor oportunidad de popularidad, mejores puestos o un sueldo más elevado. Pero no por ideología ni tendencia política, porque está comprobado tradicionalmente que casi ningún partido las tiene –la ideología acaso sería la conveniencia y la voluntad de sacar el mayor provecho posible de cualquier maniobra, sea legal o no.


Afirmo esto personalmente, y me gustaría conocer otras opiniones: ningún partido me representa, no hay un solo político que me inspire la menor confianza. Me parece una enorme ingenuidad desacreditar a una persona porque no tiene las mismas ideas que yo: si se es priista pensar que López Obrador es un loco o un viejo frustrado; si se es “de izquierda”, pensar que los priistas son todos corruptos e ignorantes. Quizá todas las opciones políticas reunidas bajo el esquema de partidos se reduzcan a lo mismo y atacarse entre ellos no aporta ni hace mejorar al sistema político. 


Sabemos, porque lo vemos a diario, que el verdadero interés en una campaña política es el dinero que se obtiene. También sería muy inocente pensar que existe un candidato con propuestas verdaderas (ni lo obvio ni las buenas intenciones son propuestas, las canciones populares reinterpretadas no son propuestas, la insoportable cantidad de publicidad en medios de comunicación no contiene propuestas). El error se encuentra en el pensamiento de que vivimos en una democracia porque como ciudadanos tenemos el derecho de votar por uno de los partidos que se nos ofrecen, aunque ellos sean inútiles o infractores de sus propias leyes; pero la democracia debe involucrar a una mayor responsabilidad de nosotros los ciudadanos.


La duda principal es ¿qué debemos hacer? (o con más precisión, ¿qué debo hacer?). Seguramente alguien perverso se beneficia con nuestro voto –aunque éste sea voluntariamente anulado–, pero lo opuesto también es posible, si no votamos otro ser igual de perverso nos agradecería por no seguirle el juego a los políticos. La solución de los problemas de nuestra sociedad no se encuentra en un acto tan poco significativo como un tachar un papel. 

En resumen, no encuentro ningún motivo para votar. Seguramente el domingo 7 de junio haré lo mismo que cualquier otro día, estaré frente a la computadora, veré una película o leeré alguna novela o algún cuento de Julio Cortázar.

Una alternativa