lunes, marzo 24, 2014

Cada vez que cierres tus ojos (III de IV)




Tanto dolor para alguien tan joven. La noche del domingo 13 de febrero de 2012 en la entrega de los Grammy, Arcade Fire cerró la ceremonia y además recibió el premio a mejor álbum de ese año por The suburbs. Interpretaron la veloz Month of may y finalizaron con Ready to start. En el fondo, lo que se observa es la consolidación de la independencia ante el gran público; pero esto no implica de ninguna manera concesiones o una dirección distinta a los intereses del grupo. La interpretación que hicieron de Month of may es prueba de ello: una canción agresiva, de energía desatada, las figuras de los músicos apenas si se pueden ver entre las luces estroboscópicas y los ciclistas que los rodean –gracias a las cámaras que portaban en su casco pudimos verlos de cerca en televisión. El grupo aún es independiente musicalmente hablando y en cuanto a actitud y estética. La síntesis de independencia y popularidad les beneficia en tanto que su mensaje se fija en más personas y se ganan la oportunidad de realizar colaboraciones importantes.

Estos días se sienten como que mi vida no tiene un propósito. Todos hacen todo, todos usan uniforme, generalmente ropa negra. Hay una palabra que los define: son una escuadra. Hay muchos aspectos notables en su acto en vivo, las luces y las proyecciones son importantes pero son el telón de fondo y no protagonizan, el grupo no se sirve de ellas para que el espectáculo atraiga la atención. El show en vivo es intenso en la medida de la entrega y el ánimo demostrados por los músicos. Indiscutiblemente, el líder es Win Butler: al frente de la banda es notorio por su enorme estatura y por su voz atormentada; su actitud siempre es fuerte, desafiante, interpreta cabalmente la desesperación de sus canciones; resulta impresionante cuando se mezcla entre el público. Su esposa Régine Chessagne parece ser lo opuesto y entonces la pareja logra un balance que se extiende al grupo: ella es su vocecilla y su actitud grácil, su encanto cuando baila y su presencia múltiple: canta, toca el acordeón, la batería, el teclado, el xilófono y la insólita zanfona. Los acompañan dos guitarristas, Tim Kingsbury y Richard Reed Parry, que también cumplen con otros instrumentos (bajo, acordeón, tambores y otras percusiones, además de los coros). El baterista Jeremy Gara baja en un par de ocasiones a tocar la guitarra. William Butler es por sí mismo un espectáculo, además de los instrumentos que ejecuta (piano, guitarra, bajo y percusiones), baila canta grita salta extiende los brazos incansablemente. La formación de la escuadra es completada en distintos momentos por Sarah Neufeld y Marika Shaw en el violín; Owen Pallett, violín y teclados y los percusionistas haitianos D. Edmond y T. Duprate. Encuentro en la versatilidad del grupo una identificación plena con la generación que los sigue.

viernes, marzo 21, 2014

Cada vez que cierres tus ojos (II de IV)



Puedo saborear tu miedo. El escritor norteamericano John Kennedy Toole (1937-1969) escribió a la edad de 16 años la novela La biblia de neón. El protagonista de la narración es David, un jovencito que vive con su madre y su tía en un pueblo apartado en el sur de los Estados Unidos; la pobreza, el dolor que provoca la Segunda Guerra Mundial (su padre murió en combate), la mediocridad de la educación básica, el mañoso e interesado papel de la iglesia católica en las vidas de los habitantes, en fin, la desesperanza, marcan el tono trágico de esta magnífica novela inicial. En La biblia de neón se encuentran situaciones y temas que Arcade Fire exploraría en todo este tiempo: la tristeza de perder a los seres queridos, la denuncia a la hipocresía de la religión, la falta de expectativas por vivir en un lugar remoto, también el júbilo que provoca el baile; la angustia juvenil, la furia y la desesperación, el valor de la vida…

Entre el resplandor y el inicio del sueño. El rasgo esencial de este grupo se encuentra en la importancia del canto como expresión enérgica, como factor de comunidad en los concierto, como demostración de su habilidad para componer canciones memorables. La sencillez de las formas no mancilla la importancia: en unas pocas sílabas los músicos han establecido el mensaje, mediante su repetición constante establecen la conexión con el receptor –aquí radica su efectividad para conseguir éxitos y llegar a un público más numeroso. La característica formación también permite que los coros se vuelvan monumentales y que parezcan cantos religiosos o gritos de batalla. La lección es muy clara: la paradójica ambición en la popularidad de encontrar melodías fáciles de recordar no comprometen ni restan la calidad artística de sus canciones. Citaré algunos ejemplos muy conocidos: Wake up, Rebellion (Lies!), Keep the car running, No cars go, We used to wait, Sprawl II (Mountains beyond mountains), Afterlife y Here comes the night time.

martes, marzo 18, 2014

Cada vez que cierres tus ojos (I de IV)



Ven, en nuestros sueños podemos vivir en desobediencia. El internet llegó mucho después. Cuando era adolescente, la forma de enterarme de música que me interesara era la radio pero aún más importante era el programa 120 minutos, transmitido por Mtv en las madrugadas. Recuerdo como un trance fascinante quedarme despierto las noches de fines de semana a esperar esos videos musicales que entonces no tenía otro modo de encontrar. Ahora no puedo nombrar a cada grupo de los que salían ahí, pero la imagen de una formación bastante novedosa aún queda en mi memoria: un conjunto de músicos vestidos de negro seguidos por un grupo de niños entran por una calle de un suburbio ejecutando sus instrumentos, cantan con energía desbordante, caminan hacia una casa y se concentran en una habitación; finalmente vuelven a salir de la casa y la pareja principal es sepultada por hojas secas, rodeada por el resto los músicos y los niños. A partir de aquí todo se vuelve metáfora, la canción es estremecedora. ¿Un grupo de rock con violines?

Purifica los colores, purifica mi mente. Es posible que en su ausencia una persona muy querida se vuelva una canción, en mi recuerdo tú eres Neighborhood 1 (Tunnels). También el tiempo de nuestras vidas es muy específico y la adolescencia marca el establecimiento de intereses propios, todas las lecciones de ese periodo son definitivas. Compré muy temprano su primer disco y desde entonces pienso que cada álbum de Arcade Fire representa una nueva etapa en la vida –la cronología de nuestra música preferida acompaña (determina) los momentos de cambio. Sólo así es comprensible que el rock siga existiendo: el sentido de pertenencia que vislumbra una música llena de energía y unas palabras que describen los sentimientos de quienes escuchamos.


Ahora, el álbum Funeral cumple diez años de haberse publicado ¿Cuántos seres queridos se han ido desde entonces?

viernes, marzo 07, 2014

Un instante, una noche, una semana

Creo que es una fotografía bellísima. Si se analiza solamente lo que sucede dentro de la imagen hay doce personajes reunidos en su fiesta, todos demuestran una alegría espontánea, sorpresiva –aunque percibo que todos tienen una pose. La protagonista, quien se roba el primer golpe de vista, es Ellen DeGeneres: el brillo en sus ojos, la sonrisa más rotunda y el atuendo blanco sobresalen. De todos ellos, prefiero a Jennifer Lawrence, el gesto resulta magnífico por la naturalidad y la presión a su lado; todos usan blanco o negro, así que destaca el color rojo de su vestido. Hay tres personajes cuyo rostro se oculta, no ofrecen interés (quizá solamente el brazalete de Angelina Jolie). La mueca de Kevin Spacey también merece atención, está en el centro y señala al que mire la fotografía, como si lo confrontara o como si, en igualdad de circunstancias que el espectador, compartiera su reacción; en la imagen él está más lejos del grupo, el único que no tiene la sonrisa de regocijo impresa en el rostro. Ocho personajes sonríen abiertamente: una mezcla de generaciones, estilos, actitudes. Bradley Cooper (abajo) es digno de reconocimiento por haber capturado todos estos rostros en el momento exacto.

El entorno de esta imagen ya no hace participar a estos actores: ¿Cómo traducir a nuestra lengua el término selfie? Las millones de reproducciones en otros medios tampoco influyen en el carácter de la fotografía, sólo fue difusión de un hecho simpático, súbito que formó parte de la estrategia publicitaria del aparato con que esta imagen fue capturada. El encanto que produjo en mí acaso se deba a mi ingenuidad, o a la falta de temas por abordar.